¿Cómo he permitido que ocurriese? Ahora que ya no puedo hacer nada, que él ha demostrado que es quien manda y ha descargado su furia contra mí es cuando yo me avergüenzo de haberle perdonado, sí avergonzada por engañarme a mí misma con la esperanza de que podría cambiar ; por pensar que yo era la culpable, que todo lo que me hacía era sobre todo porque me lo merecía
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